Luces

Aprendiendo

«Sólo sé que no sé nada»Sócrates.

Creo recordar que fue en primero de bachiller, en clase de filosofía, cuando leí por primera vez esta frase. Pensé – Vale, muy bien, esto lo escribió un filósofo hace mil años. Está totalmente desactualizado.-

Con mis quince años, o quizá antes, tenía la idea de que a una persona le valoran por las respuestas que sepa dar. En mis exámenes, si no sabía las respuestas, suspendía. Y luego, al comienzo de mi vida laboral, si no sabía la respuesta, mis jefes o mis clientes no me iban a respetar. Mi opinión, consejo o palabras dejaban de tener importancia si admitía ser ignorante en algo.

Comprendí que, además, por ser una mujer joven, en una profesión en la que gestionaba el patrimonio de otras personas, tenía que saber absolutamente de todo. De esta manera conseguiría que me valorasen igual que a mis compañeros masculinos. No me permitía no tener la respuesta.

Me he llevado muy malos ratos cuando mis clientes venían a reprocharme que alguna de sus inversiones no había salido bien. O que habían apostado a algo que habíamos hablado…Y, no se cumplieron sus expectativas. Llegué a tener ansiedad. A veces mis domingos eran un auténtico purgatorio, me aterraba lo que podría ocurrir el lunes. Quizá algunos jefes no ayudaban, personas que en vez de ayudarte, te dejan sola ante el peligro.

Me di cuenta de que tenía que solucionar esta situación, que no podía tener el peso del mundo en mis hombros. Que no podía sentir culpabilidad si la bolsa bajaba o si venía una crisis económica.

Fue, cuando esa frase: «Sólo sé que no sé nada», tuvo sentido para mí. Sólo sé que no sé nada…¿Qué tal si empiezo a preguntar a la gente qué es lo quiere…En vez de aconsejar? ¿Qué tal si empiezo a preguntarles más? ¿Qué tal si son ellos quienes toman sus propias decisiones?

Fue difícil, desde luego. Pero desde entonces, mis hombros van más ligeros. Verbalizo mis carencias, pido opinión, contrasto informaciones, practico la escucha activa, la empatía y procuro no emitir juicios de valor.

Soy formadora, coach y asesora financiera. Esto me habilita para muchos oficios…Pero sigo estudiando constantemente, sigo aprendiendo porque quiero suplir mis carencias, tengo inquietudes y creo que mis clientes merecen lo mejor de mí.

Hay personas que denostan a quienes seguimos estudiando…Hay quien dice pero para qué quieres más títulos, para qué quieres seguir invirtiendo tu tiempo en aprender. Yo les respondo: Pienso seguir aprendiendo hasta que mis ojos se cierren. Ojalá sea dentro de mucho tiempo. Porque tengo tanto que aprender.Porque a mis 33, y pese a mis estudios y mi experiencia. Amigos- Sólo sé que no tengo ni idea…De nada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *