Luces

Llenar la nevera

Odio tirar comida. Por eso, desde hace unos años, mi nevera tiene lo justo y necesario. Lo cual algunas personas pueden considerar que es poco. Cocino los domingos para toda la semana, guardo la comida en tupers y los meto en el congelador. Por eso en mi nevera, en raras ocasiones, hay vegetales, carnes, pescados,…porque ya están cocinados. 

Es una manera de ser ecológico, ordenado y responsable. No obstante, siempre que vienen visitas a casa, ocurre lo mismo: –Pero si no tienes nada en la nevera.

Incierto. No tengo muchas cosas en la nevera, pero sí lo suficiente. No como yogures, como fruta, y como compro semanalmente la tengo fuera, no tengo que mantenerla porque la como a tiempo.

En fin, que estoy pensando en poner una pegatina en el puerta de la nevera que indique: antes de comentar mira los tupes del congelador, o el frutero y almacén. Eso sí, siempre, siempre tengo unas Estrella Galicia, aceitunas y cacahuetes, para quien se preste a pasar a visitarme. ¿Qué más esperan? ¿Acaso le reconforta a la gente ver filetes crudos, filetes que a saberse cuánto llevan ahí, yogures caducados, coca-colas…?

Desde que soy freelance miro mucho más mi nevera que antes, ya que trabajo desde casa. Y es verdad que, a veces, parece desolada. Una de las cosas que me daba miedo de trabajar desde casa eran las pausas, pensaba que iba a zamparme la nevera entera. Pero, sorprendentemente, no ha sido así, sino todo lo contrario. 

Cuando trabajaba en oficina desayunaba dos veces, una en casa y otra en el bar con mis compañeros. El desayuno del bar no era precisamente «healty». Iba desde un pastel de chocolate, a unas tostadas con mantequilla y mermelada, o un pincho gigante de tortilla. Sin embargo, ahora, cuando trabajo desde casa, desayuno por la mañana pronto y luego simplemente tomo unas sanas almendras.

Tenemos todo lo que necesitamos, a lo que me pregunto: ¿Quién determina si tengo mucho o poco en la nevera? ¿Acaso es mejor tener ingentes cantidades de comida que no vas a comer, o que comerás en mal estado en algún momento?

Menos es más, se dice, llevado a la práctica, suficiente es lo justo. Así que la próxima visita que venga, abra la nevera y suelte la frase -“en la nevera no tienes nada”-, o -“necesitáis un piso más grande, otro coche, más muebles, más…”- Le responderé – Si lo necesito ya sé dónde buscarlo o dónde tener más, tengo suficiente, ni mucho ni poco, lo justo.

Ahora que ya no tengo un salario fijo, me preocupa más que nunca llenar mi nevera, la expresión, no la realidad. Y los días que tengo menos volumen de proyectos, miro mi nevera llena de imanes a lo lejos. Me acerco y veo que está óptima, que no vacía. Y me paro a mirar en esos imanes, imanes de los viajes que he hecho en los últimos años. Creo que llenar la nevera, para mí, tiene otro sentido. No es llenarla por dentro, es completar su puerta con imanes, llenarla de fotos, llenarla de mi vida…Es lo que alimenta mi alma.

Y tú, ¿cómo tienes la nevera?

1 pensamiento sobre “Llenar la nevera”

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