Luces

Saboteadores

Esta semana he finalizado un precioso proyecto en el que he tenido la oportunidad de acompañar, como coach, a diez directivas y directivos durante medio año.

El día que tuve la última sesión con cada uno de ellos fue como una despedida en un aeropuerto. Triste, pero a la vez emocionante por ser testigo del viaje que emprenden.

He de confesar que ha sido uno de los proyectos que más me han llenado desde que inicié mi aventura, y quizá tenga que ver que por el medio nos ha arrollado la pandemia, y eso nos ha hecho profundizar en sentimientos, en ideas, en miedos…Sobre todo, lo más especial y lo que más les ha permitido avanzar es que hemos identificado a esos saboteadores internos que a todos nos dicen: No puedes, ¿quién eres tú para hacer esto? Eres un fraude.

Es curioso tomar consciencia de que, a pesar de nuestras grandes diferencias, casi todos los seres humanos tenemos algo en común, y es que nos preocupamos por nuestra comunicación externa y cuidamos bien poco la interna.

Viendo que esto era común en todos, decidí invitarles a mantener una conversación con su pepito grillo, aislarse de los estímulos externos por un momento y centrarse en mantener el hilo, ver de dónde venía esa advertencia, si tenía fundamento, si era real o un invento.

Con el paso de las semanas, esas conversaciones se iban haciendo más profundas, algunos incluso llegaron a hablar con su «yo adolescente» y su «yo niño».

Mantengo desde hace mucho tiempo, que los adultos seguimos siendo esa niña o niño que jugaba en el patio del colegio. Que nuestros miedos, en esencia, son los mismos que teníamos entonces. Que nuestras relaciones siguen el mismo patrón. Simplemente lo disfrazamos y adornamos con suplementos de adulto.

Ahora me siento con la confianza de afirmar la necesidad que tenemos de volver allí, de encontrarse…Y para ello no hay nada mejor que acompañarte de esa crítica vocecilla, de ese saboteador interno que todos llevamos. Porque algunas veces tiene razón, y nos indica qué tenemos que trabajar. Y las muchas otras veces que no la tiene, si nos tomamos la molestia de tener esa conversación, nos hará ver que lo que pasa es que tenemos miedo a algo.

Para avanzar, no hay que huir los miedos, ya no digo afrontarlos…Para empezar, tenemos que reconocerlos. Y ser más amables con nosotros mismos, igual que damos las gracias a los demás, igual que somos amables y decimos te quiero a terceros; debemos empezar a tener esa amabilidad con nosotros y a decirnos también te quiero, a escucharnos…Al fin y al cabo pasamos una pequeña parte del tiempo con otros, pero 24 horas al día con nosotros mismos. Llámalo salud mental…Llámalo también cuidar de ti. Y es que cuidando de ti, cuidas al resto.

Gracias saboteadora, gracias Lorenza, que es como se llama la mía. Porque desde que la escucho he avanzado. Veo las cosas en las que tiene razón y hago lo posible por corregirlas, y en las que no la tiene, ella ya me alerta – Lorena, esto es un miedo y viene de este lugar, de este momento preciso…No es real, es una alucinación. Olvídalo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *