Luces

Todo comenzó así

Ponencia Congreso Trainers for the future, septiembre de 2019

Soy formadora y coach desde hace poco más de un año y freelance desde el 1 de septiembre de 2019, así que soy tan nueva en el oficio de formadora que aún tengo los plásticos y la alarma de seguridad puestos.

Vengo de una familia de autónomos, y debido a sus vivencias, le tengo pánico a la palabra autónoma. Por lo que no paro de explicar y requeteexplicar que no soy autónoma, que soy freelance. El lenguaje tiene un efecto tan poderoso en nosotros, que una experiencia puede ser buena o mala según nos contemos el cuento.

Os contaré mi cuento: He sido una gran afortunada, porque hace años me picó el gusano de la formación, como a spiderman la araña radioactiva, y aunque no me dio súper poderes, me dio súper ganas. Y esas súper ganas se convirtieron en un sueño cumplido.

Pero me estoy adelantando. Esta historia tiene un comienzo.

Vivía rodeada de personas que no veían la hora de jubilarse. Cuando cumplían 55 años entraban en un estado de cuenta atrás, contaban los años que les quedaban para jubilarse como un prisionero cuenta los años de condena, contaban para empezar a vivir. Cuando cumplían 60 no pensaban en otra cosa, la jubilación monopolizaba sus conversaciones, su vida….cuando cumplían 64 entraban en un estado depresivo y de egoísmo que les impedía disfrutar sus últimos meses en activo

Me causaba un inquietante miedo acabar convirtiéndome en una persona que piensa exclusivamente en su jubilación, que no disfruta con lo que hace, que sólo está ahí por cobrar mes a mes.

Empecé a trabajar con 22 años en una gran multinacional, gracias a ella, he aprendido todo lo que sé.

Tenía un éxito laboral envidiable antes de cumplir los 30 años, una gran posición en mi empresa…no obstante, sentía que necesitaba hacer algo distinto, y tuve la gran suerte de probar ese algo distinto dentro de mi propia empresa. Durante un año me dediqué a formar a mis compañeros, fue maravilloso.

Por desgracia mi empresa dejó de apostar por esa función y de la noche a la mañana desapareció. Sufrí un shock, y todos los éxitos previos y los que venían después, para mí, ya no tenían sentido, había descubierto mi gran vocación, mi gran amor, que es enseñar, ayudar a las personas a desarrollarse y ser mejores profesionales.

Mi empresa era mi zona de confort, a mí me gusta pensar que es un barco que navega por el Atlántico plácidamente, y la zona de pánico es el inmenso océano. 

Yo creía que era una persona que ampliaba mi zona de confort constantemente, O eso me decía, porque realmente no salía de ella, sino que  me daba un paseo y luego volvía a mi estupenda zona de confort. Donde no hace frío ni calor, donde estás a gusto…o no, pero es donde estaba acostumbrada a estar. 

Muchas personas se preguntan para qué salir de su zona de confort, si ahí tienen todo lo que necesitan, no es obligatorio salir, pero si piensas en hacerlo, es porque miras más allá.

En ocasiones se necesita un pequeño empujón para saltar, yo sufrí ese sHock, lo que en Coaching llamamos un quiebre. Me quedé colgando con medio cuerpo dentro y medio cuerpo fuera del barco. Dentro del barco tenía muchos brazos que me ayudaban a subir, y me animaban a ello, decían: Sube. Te haremos capitana si te quedas dentro, y en el océano tenía el silencio y las olas que me mecían. Algo me llamaba ahí fuera y simplemente me lancé.

Hoy me encuentro buceando, descubriendo, llevándome algún que otro susto.

Descubrí todo lo que me perdía por no zambullirme y ver lo que hay abajo de la superficie del océano. Y no lo había hecho antes porque el océano da miedo, porque los seres humanos no respiramos bajo el agua, porque hay bichos, porque hay corrientes, porque somos vulnerables. Sumergiéndome descubrí que si exploro, si descubro, si me llevo algún susto, podré expandir mi zona de confort…hasta encontrarme a gusto en ese lugar en el que buceo. 

Podría haberme quedado en mi seguro barco, pero no habría descubierto la magia que hay bajo el agua.

Gracias a esa magia, soy consciente de que el mundo se puede cambiar, sí, a través del desarrollo personal, porque somos el motor del cambio. Enseñamos, compartimos, corregimos, ayudamos….a las personas a mejorar en su profesión, a escuchar más esa voz interior, a eliminar las barreras que les dicen: no puedes. 

Somos motivadores, somos creadores, facilitadores…este es, sin duda, el oficio más bonito del mundo.

Di mi primera formación sin estar apenas formada, y mi mayor aprendizaje han sido mis alumnos.

Uno de los momentos que más disfruto son los previos a entrar en un aula, cuando el corazón me va a mil, por la adrenalina, por la preocupación por hacerlo bien. Y lo disfruto porque me aleja tanto del mundo zombi en el que me encontraba…me hace sentir viva.

La gran satisfacción de este oficio es ayudar realmente a las personas, yo les enseño a ser mejores profesionales, es algo que me llega retornado al docientos por cien, pues mis alumnos también me enseñan a mí a ser mejor formadora.

¿Y CUAL ES MI FUTURO?

Una hoja completamente en blanco.

Esta hoja en blanco es una oportunidad, la puedo pintar de los colores que quiera. Puedo hacer una chapuza, puedo reproducir el ece homo o pintar la mona lisa, y sea bonito o sea feo… eso dependerá de cómo yo me quiera contar el cuento.

Lo firmaré como Lorena Fernández, autónoma, que está quitando el miedo a esa palabra, autónoma significa independiente, significa libertad.

Y por ello:

Desde el uno de septiembre de 2019 estoy jubilada, porque para mí, ser formadora y coach no es un trabajo, es una manera de vivir, una manera de estar en el mundo. 

He eliminado de mi destino el estar contando los días para la jubilación y ese sentimiento de ser prisionero de tu trabajo.

He tomado las riendas de mi vida, y no ha sido fácil…Recordad: He saltado de un barco.

12 comentarios sobre “Todo comenzó así”

  1. El fondo del océano está lleno de corales y especies por descubrir.
    Escribirás esa hoja en blanco de la mejor forma posible y será otro éxito

  2. No tengas miedo a las olas siempre te llevarán a esa playa de aguas mansas y arena blanca que siempre tendrás por tu afán a superarte no cambies

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